AC/DC hacen temblar la tierra en su paso por España
Me habían avisado, iba a ser un concierto de los que hacen historia en los corazones de los asistentes y razón no les faltaba. Después de esperar una buena cola para pasar al recinto, entré en el Estadio de la Cartuja el pasado 26 de junio para asistir al penúltimo de los últimos conciertos de AC/DC de la gira “Black Ice” que terminarían coronados en Bilbao frente a un estadio abarrotado después de 168 bolos en 18 meses por cuatro continentes (África excluida). Todavía con ojos inciertos caminé por un pasillo abarrotado de gente que no podían resistirse a pegar los primeros gritos de la noche.
Al entrar vi ante mí un escenario gigante coronado por dos cuernos a cada lado, impresionante puesta en escena pensé ignorante de mí, no era capaz de comprender lo que estaba apunto de ocurrir. Tomamos posición. Son las 10 de la noche y el sol comienza a esconderse.
Vienen con retraso, entre el público escucho rumores de que vienen con teloneros, finalmente se apagan las luces, el concierto es exclusivo de AC/DC. Comienza la presentación. Podría describiros el momento, pero es mucho más espectacular que lo veáis. Así comenzó el concierto seguido de “Rock ‘n’ Roll Train”:
Con un público entregado que no paró de saltar y animar al grupo, los irlandeses derrochaban energía. Una vez más el protagonismo de la noche fue para Angus Young quien nos hizo un ‘streptease’ y nos deleitó con la locura al final de “Let There Be Rock”, así como uno solo realmente interminable de esos que solo él sabe hacer.
Tras un pequeño parón arrancamos al infierno con “Highway to hell”:
Si tuviera que destacar algo del concierto sería la puesta en escena. La campana de la que se cuelga Brian Johnson, la muñeca gigante que aparece bailando con una precisión increíble tras el tren, los efectos pirotécnicos, etc. Un conjunto que consigue hacer de la noche una velada única que siempre quedará en nuestros corazones.
