hoy siento dolor, pero no por eso puedo dejar de brindar mi humilde homenaje a la que fuera la exponente de una América Latina sangrante por sus heridas, hablo de ella y no puedo no dejar de emocionarme cuando recuerdo que la fuí a ver una noche en el cine Rex de Quilmes, y esa atmosfera que flotaba en el aire cuando su oía su voz, que hacía que me sintiera acompañada por toda esa gente que había colmado el teatro...no me queda más que darle las gracias por las emociones, por la lucha, por la vida, por esa voz maravillosa dulce y fuerte que no se callaba aún en los peores momentos...y que queda grabada en nuestros corazones...